domingo, 6 de mayo de 2012

ESTIMULACION TEMPRANA




ESTIMULACION TEMPRANA

Hoy en día, sabemos que nuestro bebé nace con un gran potencial y que está en las manos de sus padres el aprovechar de esa oportunidad en el proceso de maduración del bebé, para que este potencial se desarrolle al máximo de la forma más adecuada y divertida. 

La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas, y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial. Se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años, con el objetivo de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, evitar estados no deseados en el desarrollo y ayudar a los padres con eficacia y autonomía en el cuidado y desarrollo del infante.La estimulación temprana en niños sanos desde ningún punto de vista es una terapia ni un método de enseñanza formal.Los niños desde que nacen reciben estímulos externos al interactuar con otras personas y con su entorno. 

Cuando estimulamos a nuestros bebés les estamos presentando diferentes oportunidades para explorar, adquirir destrezas y habilidades de una manera natural y entender lo que sucede a su alrededor.Cada etapa de desarrollo necesita de diferentes estímulos que se relacionan directamente a lo que está sucediendo en el desarrollo individual de cada niño. Es muy importante respetar este desarrollo individual sin hacer comparaciones o presionar al niño. 

El objetivo de la estimulación no es acelerar el desarrollo, forzando al niño a lograr metas que no está preparado para cumplir, sino el reconocer y motivar el potencial de cada niño en particular y presentarle retos y actividades adecuadas que fortalezcan su auto-estima, iniciativa y aprendizaje.Las investigaciones médicas han avanzado muchísimo y, hoy, sabemos mucho más sobre el desarrollo del cerebro infantil y la importancia que tienen los primeros años de vida. Estamos totalmente seguros que la estimulación que un niño recibe durante sus primeros años constituye la base sobre la cual se dará su desarrollo posterior. ¿Cómo no aprovechar de estos momentos?La estimulación temprana es una manera de potenciar el desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de nuestros hijos, pero al mismo tiempo se debe respetar el desarrollo individual y la predisposición del bebé.

 Al inicio las actividades se enfocan en reforzar el vínculo emocional, masajes y estímulos sensoriales, respetando el desarrollo natural del bebé, y el instinto natural de sus padres. Luego se inician actividades de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje. Es muy importante cuidar y proteger la iniciativa, la independencia y el autoestima del niño durante todo su proceso de aprendizaje. Al mismo tiempo vale la pena tomar en cuenta factores importantes para lograr aprovechar los estímulos adecuados a los cuales nuestros hijos pueden estar expuesto.



  •  Cada niño es diferente
Todos los niños NO son iguales, cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo. Su desarrollo individual depende de la maduración del sistema nervioso.
  •  Parámetros de desarrollo del niño
Es importante entender los parámetros de desarrollo pero es más importante todavía entender que estos son bastante amplios y que su desarrollo depende de varios factores. Al reconocer el patrón de desarrollo general, podemos utilizarlo como una guía para presentarle al bebé los estímulos y actividades adecuados.
  •  No forzar al niño
La estimulación debe ser una experiencia positiva. No se debe forzar al niño a hacer ninguna actividad. Tenemos que aprender a “leer” lo que nuestros hijos sienten en ese momento.
  •  Jugar con el niño
La única forma que el niño aprende durante esta primera etapa es si está predispuesto a aprender y asimilar nueva información, es decir jugando. El juego es la mejor manera de estimular a un niño. Además es importante que el niño este bien comido que haya hecho su siesta y se sienta cómodo. Los padres van aprendiendo a leer el comportamiento de su bebé y a respetar sus necesidades.


sábado, 5 de mayo de 2012

NUTRICION INFANTIL

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Nutrición Infantil:
Necesidades Básicas

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Por necesidades básicas se entiende la cantidad de calorías, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y agua que un individuo necesita para asegurar su crecimiento y mantenimiento de su organismo.

Estas necesidades se satisfacen con una dieta equilibrada y variada.

Crecimiento y Alimentación

Son varios los factores que determinan el crecimiento y la talla (altura) definitiva de un niño. El factor genético (la herencia) influye en gran forma pero no debemos olvidar la importante relación que existe entre CRECIMIENTO Y ALIMENTACIÓN.

Está demostrado que una dieta hipocalórica (pocas calorías) severa llevada a cabo sin el control del médico o nutricionista, altera el crecimiento en dos etapas: si la malnutrición dura poco tiempo, el retraso de crecimiento se recupera tan pronto como se vuelva a una alimentación adecuada. En cambio, si el déficit alimentario se prolonga por más tiempo, la fase de recuperación no se produce aunque se restablezca la dieta equilibrada con un suplemento.

Las consecuencias de la malnutrición son especialmente severas si esta se produce en edades muy tempranas. Es importante tener en cuenta tanto la provisión de nutrientes para un adecuado crecimiento y desarrollo, como también para iniciar la prevención de trastornos en la adultez.

La enseñanza de una correcta alimentación desde la niñez, con el transcurso del tiempo genera hábitos alimentarios que acompañan al individuo durante toda la vida.

Priorizando Alimentos

Alimentación correcta es aquella que:

  • Es variada: compuesta por los 5 grupos de alimentos

  • Es suficiente: porque su cantidad está en relación con el período de la vida, actividad y trabajo que desarrolla el individuo.

  • Está bien distribuida: se realiza con intervalos variables, no menos de 4 comidas al día.

  • Es higiénica: porque se realiza siguiendo ciertas reglas que disminuyen el riesgo de transmitir enfermedades infecciosas o tóxicas.

Una dieta sana y equilibrada para un niño debe estar constituida por alimentos variados y adecuados a la edad, gustos, hábitos y actividad física e intelectual del mismo.

El aporte calórico debe ser adecuado para mantener el peso normal, para evitar tanto la malnutrición como la obesidad.
La dieta debe proporcionar un 60 % de hidratos de carbono, 15 % de proteínas y un 25% de grasas.
La base de una buena alimentación está asegurada consumiendo diariamente alimentos de los 5 grupos que componen la pirámide alimentaria.

1 - Lácteos ( Leche, quesos, yogur, ricota)

Los lácteos son fuente de proteínas, aportando además calcio y vitaminas A y D.

Recomendación:

2 vasos de leche por día o 2 yogures o sus equivalentes.
Cada vaso de leche equivale a :

  • 1 yogur

  • 1 helado

  • 1 flan o postre.

  • 1 trozo de queso

  • 1 vaso de leche chocolatada

2 - Carnes, Legumbres y Huevos

Junto con los lácteos, representan la más importante fuente de proteínas de buena calidad.

Cuando hablamos de carnes incluímos carne vacuna, de pollo y pescado.

Además de proteínas, las carnes aportan hierro de origen animal que es mejor aprovechado por el organismo que el hierro de origen vegetal como el que aportan las legumbres.

El consumo deberá estar limitado a una sola porción de carne por día, especialmente la carne vacuna por contener grasas saturadas y colesterol.

Las legumbres, son todo tipo de porotos (de soja, de manteca), los garbanzos y las lentejas. Estos alimentos están incluídos en este grupo por el elevado aporte de proteínas que brindan. Algunos se destacan más, como la soja que contiene más proteínas y de mejor calidad.

También contienen hierro de origen vegetal que combinado con vitamina C va a ser mejor aprovechado por el organismo.
Los huevos, se incluyen en este grupo porque son una buena fuente de proteínas de alta calidad así como las carnes y las legumbres. También aportan hierro y su yema es muy rica en colesterol.

Recomendación:

  • 1 porción chica de carne por día (100-150 gr)

  • 1 porción de legumbres o 1 huevo (no más de 3 veces por semana)

3- Frutas y Verduras

Dentro de este grupo incluimos todas las frutas y verduras (frescas o envasadas).

Las frutas pueden ser frescas ó desecadas (higos, orejones, pasas de uva, ciruelas, etc) que al cocinarse pierden algunas vitaminas pero conservan la cantidad de fibra.

Las frutas y verduras, sobre todo si son frescas aportan gran cantidad de vitaminas y minerales (indispensables para el metabolismo celular y el crecimiento del organismo) y fibra.
La fibra contribuye a regular la función del intestino y a prevenir enfermedades (obesidad, cáncer, enfermedades intestinales y cardiovasculares)

Aportan vitamina C (si son frescas y crudas) y las amarillas-anaranjadas y las de color verde oscuro, vitamina A.
Se recomienda el consumo de frutas y verduras preferentemente crudas para preservar sus vitaminas y minerales, en forma diaria y abundante, especialmente desde la niñez para crear el hábito de por vida.

Recomendación:

  • 2 o 3 frutas diarias, prefiriendo cítricos y kiwis porque aportan abundante vitamina C.

  • 2 porciones de verduras cruda o cocidas, prefiriendo los de color amarillo intenso como la calabaza, zapallo y zanahoria, y los de color verde como la acelga y la espinaca.

4 - Harinas y Cereales

En este grupo se incluyen los granos como el arroz, el trigo, la avena, la sémola, los cereales en copos o inflados, sus harinas y los productos que se realicen con ellas como el pan, las pastas y las galletas.

Todos ellos son fuente de hidratos de carbono que aportan energía para el crecimiento y la actividad física, de fibra en su variante integral y algunas vitaminas del grupo B.

Pese al mito de que "las pastas engordan" se pueden incluir en toda dieta equilibrada sin temor a agregar muchas calorías, siempre y cuando estén acompañadas de salsas livianas.

Recomendación:

  • 4 porciones de cereales por día

Cada porción equivale a :

  • ½ taza de cereales cocidos

  • 2 rodajas de pan

  • ½ taza de copos

  • 1 plato chico de pastas

5 - Grasas y Azúcares

Los alimentos de este grupo aportan fundamentalmente energía, vitamina E (aceites), vitamina A (manteca) y colesterol (manteca, crema, chocolate y golosinas).

Incluimos en este grupo:

Azúcares: el azúcar común, los dulces en general, las mermeladas, el dulce de leche, las golosinas, el chocolate y las gaseosas
Grasas: Aceites, manteca y crema.

Entre éstas se puede distinguir entre las de origen vegetal (aceites) y las de origen animales (manteca, crema y la grasa de la carne y el pollo).

Esta distinción es necesaria para recomendar el uso de las de origen vegetal en lugar de las de origen animal, ya que éstas últimas inciden en el aumento de colesterol y de las enfermedades cardiovasculares

jueves, 3 de mayo de 2012

Psicología infantil y del adolescente


La Infancia



Cada niño nace en el centro del seno de su familia. El íntimo contacto precoz entre la  y el niño, inmediatamente después de su crecimiento tendrá un elevado significado emocional para la necesidad mutua de intercambio.
La madre tocas las manos y el cuerpo de su hijo recién nacido, acaricia cariñosamente la cara del neonato. De cierta manera mantiene una conversación directa con su hijo cara a cara. Por su parte el niño respira una sensación visible de tranquilidad cuando capta sobre el pecho de su madre el latido cardiaco y la voz, que le resulta sumamente familiar por su experiencia prenatal.
Está etapa esta comprendida entre los 3 años ( primera infancia) hasta los 10 años ( infancia tardía – edad escolar básica) en la cual el niño vivirá miles de experiencias en al interior del , escuela y comunidad.
En  mundial de la UNICEF, en septiembre de 1990, mas de 60 jefes de  y de gobierno hicieron la solemne promesa de instaurar, desde su ámbito de responsabilidad, las medidas necesarias y oportunas para erradicar la desnutrición masiva, enfermedades evitables y el analfabetismo hasta el año 2000. El programa unificado será inspeccionado por la Naciones Unidas y se controlará regularmente, un signo de esperanza para los niños de la tierra.
Los niños no son pequeños adultos sin embargo, necesitan la relación con personas adultas que comprendiendo su condición de niños, les acompañen y ofrezcan cuidados, seguridad y estimulación efectiva.
El nacimiento de un niño supone simultáneamente el nacimiento de una familia.
Enfoque de los trastornos psicológicos
El estudio de trastornos psicológicos es el estudio de problemas de la vida y dicho con sencillez, comprende el estudio de patrones de conducta que en la sociedad se consideran como "anormales".
El funcionamiento humano eficiente o "normal" es en parte la ausencia de patrones anormales de acción, conocimiento y emoción.
  1. Trastornos del sueño
De 0 a 12 meses
Cada niño posee un ritmo propio de sueño que, habitualmente, no coincide con el requerido por la madre o por los hábitos sociales. El niño tiene sus propios métodos para realizar el tránsito del estado de vigilia al de sueño, por ejemplo mediante actividades autoeróticas. Sin embargo el desconocimiento de las necesidades naturales del bebé puede crear las primeras dificultades con le funcionamiento normal de los procesos de satisfacción de los impulsos y/o necesidades.
Antes del año, el bebé una vez satisfechas sus necesidades corporales y cuando no interfieren otros problemas, puede quedarse rápidamente dormido, ya que el sueño va íntimamente ligado a la impresión de saciedad. Durante los primeros meses, el despertar está estrechamente vinculado a la sensación de hambre, y el adormecimiento a la de satisfacción. A fines del primer año los estados de vigilia son frecuentes ya que se amplían los intereses de los niños, quien se torna cada vez más activo.
Se entiende que los trastornos del ritmo habitual del sueño suelen estar relacionados con dificultades en la alimentación o con trastornos de relación.
Durante el primer trimestre de vida, pueden darse dificultades en conciliar el sueño a causa de varios factores:
  • Inadecuada aplicación del régimen alimentario
  • Rigidez en los horarios
  • Tomas mal compaginadas con las necesidades del niño
  • Falta de estimulación en general.
También puede darse una sobreestimulación que provoque en el bebé un estado de hiperexcitabilidad que le impida dormir. Un ausencia del contacto incidirá igualmente en el trastorno.
Algunos niños, sobretodo los hiperactivos, tienen más dificultad que otros para conciliar el sueño, y necesitan, por ello, y ambiente más acogedor y tranquilizante, pero con todo debe tenerse en cuenta los factores anteriormente citados.
A partir del tercer mes la falta de estimulación general y de contacto afectivo se convierten en causa primordial de los trastornos del sueño.
De 12 A 24 Meses
Independientemente de que durante el primer año de vida el bebé halla establecido un buen ritmo de sueño producido sin problemas, a lo largo del segundo año aparecerán dificultades para conciliar el mismo.
El niño suele estar excitado ante el nuevo campo de posibilidades que le ofrecen sus recientes adquisiciones, sobretodo las relativas al dominio de la marcha: surgen también inquietudes relacionadas con la problemática de la individuación. Ante este estado de cosas, dormir ya no es la solamente la respuesta automática a una necesidad corporal, sino que el niño precisa abstraerse de sus intereses para conciliar el sueño. Como esto no es fácil y produce un grado importante de ansiedad, el niño trata de mantenerse despierto utilizando todos los medios a su alcance.
La incapacidad para soportar el comienzo de la auton omía, por lo que ésta supone la separación de la madre, hacen que las llamadas de atención hacia ésta sean continuas mediante múltiples medios que provoquen su presencia: lloros, ritos, utilización de rituales (que pueden llegar a constituir auténticos ceremoniales), etc. Estos rituales se manifiestan de distintas formas, por ejemplo, exigiendo que la madre se quede en determinado lugar, que se quede un rato junto a él después de apagar la luz, que le acunen, que le cuenten historias, etc. Hay otro tipo de rituales, que ejecuta el niño en el modo de acostar, arropar y hacer dormir a todos sus muñecos como acto previo a su propio descanso.
Otros medios a los que recurre el niño de esta edad para conciliar el sueño, algunas de las cuales son una continuación de la etapa anterior (mecerse, balancearse, succionarse el pulgar, masturbarse, etc.), todo lo cual le permite dormirse el recurso a los "objetos transicionales" –osos de peluche, muñecos, mantas– es otra forma de conjurar la angustia y posibilitar la transición del estado de vigilia al sueño.
Hay una serie de factores de carácter externo que provocan ansiedad y perturban el sueño. Entre ellos pueden citarse los horarios irregulares, un ambiente ruidoso y agitado, y la sobreestimulación del niño por parte de los padres.
Otro factor ansiógeno se añade cuando el niño duerme en la habitación de los padres. Igualmente las imposiciones excesivas en el terreno educativo respecto a la motricidad, el lenguaje y la limpieza producen fuerte ansiedad, que repercute en ansiedades para dormir.
De 2 A 5 Años
Durante la fase de sueño hay una ruptura con el mundo exterior y una disminución de las funciones vegetativas y de relación.
La cantidad de horas que duerme el niño, así como la profundidad de su sueño y su distribución durante las 24 horas del día, depende de las diferentes etapas del desarrollo, ya que la evolución del sueño es paralela al proceso de maduración orgánico-funcional.
Las muestras de ansiedad, relacionadas con el sueño durante el segundo año, se dan en forma de dificultad para irse a la cama, porque ello supone separarse de la madre. Si la estimulación durante la vigilia no es adecuada, y no va acompañada de un buena relación, el sueño se verá interrumpido y aparecerán diversos trastornos
Entre los 3 y 5 años, el sueño tiende generalmente a normalizarse, aunque pueden continuar algunas dificultades, tales como despertarse varias veces durante la noche, llamar a la madre, padecer sueños desagradables, etc.
A estas edades los niños se niegan a hacer la siesta.
Los trastornos que pueden aparecer en ésta época son:
  • Miedos
  • Rituales y Automatismos
  • Pesadillas
  • Terrores Nocturnos